El rey, el amor y la leyenda que no se contó...

Si me preguntas por mi origen, te contaré hasta lo que yo se...


Era el inicio del mundo, prefiero no desvelarte todos los misterios de ese origen porque debes seguir buscando el sentido de tu vida, y eso ya no es tarea mía, por aquel entonces las mariposas volaban alto, el agua era cristalina, los besos no existían y el corazón solo era un órgano sin sentimientos. 


Cierto rey anhelaba con ansía la compañía y que lloraba noche tras noche por sufrir la soledad, sentía alegría, gozo, angustia, ilusión, desesperanza... pero tenía un vacío interno que le amargaba la vida y no lo podía remediar.
A pesar de que tenía un imperio enorme, y su coraje y valentía era conocida por muchos reyes,  dicen que su amargura traspasaba reinos...




Una noche llegó a palacio una mujer proveniente del desierto, cuya mirada perpetraba cualquier océano del alma, la cual quería hablar con el rey porque profetizaba que cambiaría el destino de la historia. El rey que quedó prendado de su compañía, y escuchó con entusiasmo a aquella mora, la cual le pedía que aquella noche esperara en el balcón a que pasara una estrella fugaz para pedir el deseo que mas necesitase.


El rey esperó toda la noche, dicen que en aquella vigilia, el rey escribió la carta de amor más hermosa que se pueda imaginar, y que las estrellas le cantaron para hacer su espera más llevadera, también se dijo que la luna brilló más que nunca aquella noche, para iluminar la vigilia del rey.



Justo cuando sus ganas flaqueaban y su ilusión moría en llantos, poco antes de que el sol venciera el pulso a la luna, una estrella fugaz paso rápida cual destello delante de sus ojos, y él, sin pensárselo ni un segundo dijo:

-Quiero crear un nuevo sentimiento, uno que haga que hombres y mujeres se sientan especiales con solo observar una mirada, capaz de destruir las más altas torres y vencer los más grandes errores de la humanidad, capaz de crear la ilusión a un latido de corazón...

Y lo llamo "amor", palabra que guardó el secreto de su atracción por aquella mora gitana, y en ese momento, las estrellas de todo el universo se juntaron y una explosión de color se vió en el cielo... y fue en ese justo momento en el que nací yo...

Si quieres ponerme un nombre, llámame Moris, mucha gente prefiere llamarme Cupido, y se idealiza mi imagen perfecta de un bebé con pañales y flechas de amor, pero seamos realistas, un bebé con tan corta edad, no apunta bien con el arco, y sí, la idea es muy tierna, pero yo no tengo alas, y más bien soy peludito, blanco como la nieve y con un corazón que late por cada pareja. Mi manera de actuar es muy distinta, me manejo con los elementos naturales, la lluvia, el mar, la luna, las coincidencias no tan causales...


Mi hermano el destino y yo, debatimos sobre vuestros futuros constantemente.... ¿Qué sería la vida sin amor? Todo se reduciría a la falta de ilusión...
Pero yo sigo soñando con vosotros, cuando dos miradas se cruzan y casualmente se recuerdan de algo dos individuos que jamás se habían visto, cuando tras un enfado todo se reduce a un beso apasionado bajo la lluvia, cuando dos personas se abrazan tímidamente bajo una luna más grande de lo habitual, cuando tras años de matrimonio dos abuelos siguen sintiendo esa chispa que años atrás le hizo tan especial... si, ahí estoy yo, agrandando el cielo, pintando estrellas, llorando lluvia de amor y haciendo brillar las pupilas de los ojos apasionados...

Puedes creértelo o no, puede que sea una leyenda fruto de mi locura transitoria o una realidad que poca gente recuerda, o puede que ni yo exista... Pero recuerda, cada lágrima que cae yo te la recogeré para devolvértela en forma de beso, cada abrazo que des yo lo arroparé para que sientas la pasión en el cuerpo, en cada mirada yo te pondré estrellas en tus ojos para que no seas una persona más en el mundo...

Porque como dice el poeta... el amor es sentir que necesitas a la otra persona porque solo ella te puede hacer sentir que necesitas a la otra persona, porque solo ella te puede hacer sentir especial... pero recuerda.. ahí estaré yo...